Pocos edificios han ofrecido imágenes tan diferentes a lo largo de su historia como el edificio Galata, el viejo arsenal del puerto de Génova. Desde las esbeltas arcadas de los grabados del siglo XVII a las imágenes recientes de pasarelas y estructuras de hormigón sobrepuestas a su fachada neoclásica.
Una nueva fachada ligera y transparente distanciada de la fachada a la dársena genera el espacio suficiente como para instalar el núcleo principal de comunicaciones verticales y permite obtener un gran espacio vestibular con las dimensiones y escala adecuados al nuevo uso. La demolición de la fachada lateral genera una enorme y luminosa vitrina entre los gruesos contrafuertes.