Junya Ishigami es un joven arquitecto japonés, que estudio con Kazuyo Sejima y está empezando a tener un nombre en el panorama internacional.
Un edificio de ladrillo de la década de 1950 ha sido cortado para crear nuevas perspectivas y relaciones espaciales generando un ambiente muy especial. Los contornos originales del edificio se han conservado en forma de incrustaciones en el piso. El ladrillo reciclado combinado con ventanas sin marco y el uso de un piso de chapa dan a los interiores una sensación limpia y minimalista.