Vivienda Augusto Pérsico

Julio Vilamajó, Genaro Pucciarelli, Pedro Carve
  • Dirección: YI 1456
  • Fechas inicio-fin: 1926-2014 (restauración)
  • Programas: VIVIENDA, Edificio De Oficinas
  • Información útil: 1926 Vilamajó, Pucciarelli y Carve, 2014 MTOP

Tomado de: Mendez, Mary. “La casa de Augusto Pérsico”. MTOP. Trazabilidad de la Obra Pública. Montevideo: Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Facultad de Arquitectura, Universidad de la República, 2014.

A principios de 1926, cuando Vilamajó comenzó con este proyecto, tenía 32 años, había construido unas siete casas importantes y obtenido dos concursos públicos. Luego de algunas variantes menores la obra comenzó a mediados de 1928 y estuvo controlada por el arquitecto y sus socios, los constructores Genaro Pucciarelli y Pedro Carve.

El proceso proyectual que le dio forma fue sin duda complejo y es posible descubrir algunas decisiones básicas como el volumen compacto, los recursos formales tipificados, el uso de una iconografía híbrida y el cumplimiento de los requerimientos funcionales de un programa poco convencional. Es posible también que Vilamajó tuviera en mente otra premisa inicial: resolver el problema considerando la disposición de las plantas en el espacio. Poseedor de una magistral habilidad compositiva logró articular lógicas inicialmente contrastadas y obtener un objeto unitario donde se disuelven las diferencias en favor de la armonía del conjunto, evitando el collage.

En 1924, Vilamajó volvía de un dilatado recorrido por el Mediterráneo que duró tres años, tiempo que gastó recorriendo jardines perfumados de Granada, pueblos andaluces y palacios venecianos. Fue un viaje iniciático de potencia contaminante. Vilamajó no pudo, ni quiso tampoco, resultar inmune y de esto dan prueba concluyente las casas que proyectó a partir de su retorno. Las referencias mudéjares fueron frecuentes y en casi todas encontró lugar para las cubiertas de tejas, galerías con arcos, balcones con rejas y patios con azulejos.

Quizá sea la muxarabía una de las citas más evidentes. La particular ventana con celosía fue usada en la vivienda de Casabó y en la de Juan Eizen. En la casa de Pérsico resultó el recurso caracterizador de la fachada sobre la calle Mercedes.

Su pregnante volumen sobresale exactamente un metro del plano del piso superior y está ubicado sobre el acceso principal, jerarquizando y controlando el ingreso. Visto desde el exterior es una caja de trama densa, una talla de madera oscura con la apariencia ingrávida de una estructura liviana adosada al muro. Por dentro el dispositivo tamiza la luz y se integra completamente al espacio del salón.

Junto con la cubierta de tejas que corona el edificio, la muxarabía alude directamente a la arquitectura vista en el sur de España. El elemento fue muchas veces utilizado por los defensores del estilo neocolonial como un recurso que acentuaba una estrategia compositiva coherente. Por el contrario, Vilamajó lo insertó aquí como un fragmento aislado, casi un objet trouvé sin relación con el sistema que comandaba el diseño general del edificio.

Si la comparamos con las otras viviendas de referencias hispánicas que proyectó en los mismos años, esta casa se destaca por su singularidad. Exteriormente, en lugar de los cuerpos articulados por terrazas, encontramos un único volumen de 23 m de largo por 11 m de ancho, con 10 m de altura divididos en tres sectores: basamento, plano principal y remate. La cita es bastante obvia, se alude a los palacios urbanos de la Italia renacentista.

Consecuentemente, la importancia de su propietario se expresó en la decoración del exterior, en los frisos y marcos de puertas y ventanas. Justo en la esquina llama la atención una columna octogonal que está coronada por un león joven, símbolo de la fuerza viril y también del apóstol San Marcos, el patrón de Venecia. El león apoya su pata derecha en un escudo que, extrañamente, está carente de toda divisa y, en lugar de exhibir el emblema del señor, lo oculta y enmascara.

La peculiaridad de esta obra se debe también a los requerimientos del programa. El proyecto debía resolver el ámbito doméstico familiar, el consultorio odontológico para el doctor Pérsico con su sala de espera, un taller para la elaboración de piezas dentales y un amplio espacio para actividades comerciales, requisito que seguramente fue incluido debido a la localización céntrica del inmueble. Vilamajó logró dar respuesta a todas estas solicitudes mediante la organización de las plantas en el espacio, pensando en el interior del volumen.

La enseñanza académica que había recibido en la Facultad de Arquitectura no lo predisponía favorablemente para definir el vacío. Por el contrario, el modelo beaux arts promovía una lógica proyectual que partía de plantas y alzados.

Debido a ello los estudios especializados han buscado establecer vínculos entre los procedimientos proyectuales usados por Vilamajó y los del arquitecto austríaco Adolf Loos. Esto es muy posible ya que hay más de una estrategia coincidente y, sin duda, Vilamajó pudo conocer las obras del maestro de Viena a través de las revistas que llegaban a Montevideo.1 Sin embargo, dada la temprana fecha del proyecto uruguayo, es más probable que se tratara de búsquedas paralelas sin vínculos directos, invenciones individuales a partir de hallazgos similares.2

En la Casa Pérsico la manipulación del espacio interior fue posibilitada por la multiplicación de las escaleras correspondientes a los accesos, los que se diferenciaron jerárquicamente según su rango y función simbólica. Al comercio se le asignó un amplio sector sobre la calle Mercedes con ingreso independiente, desarrollado en dos niveles conectados por una escalera de tramo único. Los dos espacios de 14 m por 6 m tienen una completa libertad de planta, posibilitada por la estructura de pilares y vigas de hormigón armado.

Interiormente en este sector no hay concesiones, la estética es fabril. Los dos ambientes fueron delimitados por muros neutros sin ningún elemento decorativo, con aberturas de perfiles metálicos y paños de vidrio de grandes dimensiones. En el exterior primó la voluntad de mantener la armonía de la fachada y, por lo tanto, poco de esto se visualiza. Las ventanas industriales del primer nivel o entresuelo pasan casi desapercibidas enmarcadas entre dinteles y antepechos continuos, separadas por paños ciegos con frontones triangulares. Estos ofician de contrapunto estableciendo un acento vertical que logra desmontar la tensión horizontal predominante, integrando las aberturas del comercio con los huecos de la esquina que iluminan el garaje.

La entrada para los vehículos se ubicó sobre la calle Yi. Hacia la medianera, un ingreso bastante modesto se vuelca en una escalera que lleva directamente al primer nivel. Allí se dispusieron el consultorio, la sala de espera y otras dependencias de servicio. De las cuatro escaleras, solo una, muy angosta y de madera, recorre el edificio desde la planta baja a la buhardilla pasando cerca de la cocina, mientras que las otras dos terminan en el primer piso.

La más importante comienza detrás de la puerta principal, por debajo de la ventana moruna. El vestíbulo fue reducido hasta el mínimo de lo posible y sus incómodos 1,5 m por 1,5 m obligan a subir siguiendo los escalones de mármol que conectan la calle Mercedes con el segundo piso, donde se despliegan las habitaciones familiares.

Su acaracolado desarrollo de más de 8 m permite vincular todos los niveles al introducir algunos escalones en el descanso para acceder al entresuelo. Es en esta zona donde la planta espacial adquiere toda su capacidad estructurante.

Las pinturas de las paredes del hall acompañan el movimiento ascendente determinando tres zonas de diferente peso ornamental. Los motivos à l´Antique, de inspiración pompeyana, remiten a los decorados que Rafael proyectó a mitad del siglo XVI, son híbridos, algo fantásticos y su pretensión ilusionista buscaba desmaterializar la solidez del muro. En la zona inferior domina un diseño geométrico y una paleta baja de tonos marrones y lacres. Los colores se aclaran en la zona superior, incorporando elementos lineales muy leves de referencias naturales que actúan como un friso de coronamiento.

Más arriba, justo encima del segundo tramo de la escalera, se representó un cortinaje rojo recogido mediante orlas como distinción ritual para el sector final del recorrido. El área intermedia se determinó mediante fajas verticales donde el grutesco representa una marmita, luego unas estilizadas flores similares a las de lis y una urna o ánfora rodeada por una cadena de perlas3. El motivo se repite insistentemente en el pilón trunco sobre el cual establece su giro la escalera y en varias zonas de las fachadas. El mismo elemento decora el fuste de la columna facetada que sostiene el león.

La ilusión escenográfica del hall se refuerza en el piso superior ya que el ingreso recrea la apariencia de una boca de escenario. Los personajes acceden al salón apareciendo por debajo de un marco rígido, de madera dorada, que simula un telón recogido. Es el escenario principal, donde se desarrolla la vida doméstica. La planta destinada a la casa se articula en dos sectores de habitaciones privadas vinculadas por el área social, que comprende salón, escritorio y comedor. En el cielorraso de este último ambiente se alternaron las cabezas de gorgonas con el monograma familiar, ambos coronados por serpientes. Los baños fueron revestidos con mármol rosa, verde y azul de vetas muy pronunciadas. La luz filtrada por los vitrales aviva los tonos determinando una fuerte sobrexcitación estética.

En esta zona de relación se acentuaron las referencias latinas. Todos los vitrales que cubren los patios de aire y luz representan vistas de Venecia y fueron realizados por el artista plástico italiano Arturo Marchetti. El mismo tema presentan los óleos que coronan los dinteles de las puertas. Fueron pintados por Julio Vilamajó y son los únicos del arquitecto que se conservan en el lugar para el que fueron creados. Ellos ponen de manifiesto la significación que ya en 1926 tenía para Vilamajó el “programa veneciano”, especialmente la Plaza de San Marcos, a la que consideraba el conjunto más bello por la armonía de su escala y la perfección de sus proporciones, una maravilla arquitectónica que determinaba las pautas para construir una ciudad moderna4.

La familia Pérsico vivió allí durante muchos años y el primer nivel alojó el estudio de Vilamajó hasta que fue trasladado a su casa de la calle Domingo Cullen en la década del 30. Se declaró Monumento Histórico Nacional en 1985 y en ella desarrolló sus actividades la Dirección General de Aviación Civil hasta 2005. Actualmente está siendo recuperada para albergar la nueva sede del Instituto Artigas del Servicio Exterior.

1 La villa que Loos realizó para Alexander Moissi se publicó en la revista Architecture vivante en 1923. La revista circulaba entre los profesionales uruguayos y varios números ingresaron a la biblioteca de la Facultad de Arquitectura a partir de 1924.

2 Parece pertinente citar aquí la posible incidencia del escultor Antonio Pena, estrechamente vinculado a Vilamajó, que había estudiado en Viena en el taller del escultor Antón Hanak, uno de los padres del modernismo vienés y muy vinculado a la Secesión.

3 El grutesco era un motivo pictórico u escultórico imaginativo que integraba formas vegetales, arabescos y figuras ornamentales. El nombre se debe a que esos diseños fueron encontrados en las cavernas de Roma a fines del siglo XV, en particular en la gruta de Esquilino, las estancias subterráneas de la Domus Aurea de Nerón. A partir de las obras de Rafael, los grutescos se popularizaron en la decoración de palacios y villas italianas. Este tipo de elementos decorativos fue muy difundido desde las páginas de Grammar of Ornament, publicado por Owen Jones en 1910, un texto que seguramente Vilamajó consultaba. El collar de perlas era uno de los símbolos de las hermandades masónicas y en algunos casos su incorporación configuraba una referencia explícita. Pero en la casa Pérsico parece un mero elemento decorativo ya que el propietario nunca perteneció a sus logias y Vilamajó recién estableció vínculos reales con la masonería a mitad de los años 40.

4Vilamajó, Julio. “Crónicas de viajes de becario”. En Lousteau, César. Vida y obra de Julio Vilamajó, Dos puntos, Montevideo, 1994.


Monumento Histórico Nacional. Resolución 399/986 
Bien de Interés Departamental. 


Ver además:

Alemán, Laura; Nieto, Mónica; Parodi, Aníbal. Julio Vilamajó: fábrica de invención. Montevideo: Museo Nacional de Artes Visuales - Museo Casa Vilamajo, 2015.

Arana, Mariano. La arquitectura y el medio: la lección de Vilamajo.  Montevideo: La Academia, 1977.

Bossi, Agostino. Julio Vilamajo: disegni per l' arrendamento. Napoli: Oxiana, 2005.

De Sierra, Fernando. Vilamajó: aproximaciones proyectuales a la casa exenta. Montevideo: UdelaR -CSIC, 2015.

Instituto de diseño. Espacio interior y su equipamiento: Vilamajo. Montevideo: UdelaR, 2003.

Mautone, Carlos. Arq. Julio Vilamajó: un maestro de la arquitectura del Uruguay. Montevideo: Mastergraf, 2014.

Laborde, Alvaro. Julio Vilamajó: El maestro del arte real. Montevideo: Arca, 2014.

Loustau, Cesar. Vida y obra de Julio Vilamajó. Montevideo: Dos Puntos, 1994.

Lucchini, A. Julio Vilamajó. Su arquitectura. Montevideo: Facultad de Arquitectura, 1970.

Pantaleón, Carlos. El uso de paradigmas en el proceso proyectivo: la vivienda Vilamajó. Montevideo: UdelaR - CSIC,  2008.

Parodi, Aníbal. Entre el cielo y el suelo: la casa del arquitecto Julio Vilamajó en Montevideo. Montevideo: UdelaR - CSIC, 2009.

Petrella, Carlos. Julio Vilamajó. Semblanza de un maestro y su búsqueda de la excelencia. Montevideo, 2014.

Scheps, Gustavo. 17 registros: Facultad de Ingeniería de Montevideo, 1936-1938 de Julio Vilamajó. Madrid: UPM: ETSAM, 2008