Rudolph no renuncia a su particular estilo de piezas superpuestas, quedando a la vista el elemento común que las une, las grandes columnas. Está formado por dos torres, una de 176 m, 44 pisos y otra de 186 m y 48 pisos. El diseño que podemos encuadrar dentro del postmodernismo americano de los años ochenta, se caracteriza por los numerosos pliegues siguiendo un patrón concreto.