Haciéndose eco de un enfoque desarrollado en el Reichstag y la Gran Corte en el Museo Británico, el reto en el diseño de esta torre era establecer un diálogo creativo entre lo antiguo y lo nuevo. Los nuevos 42 pisos de la torre proporcionan casi 10.000 metros cuadrados de espacio para oficinas. El cual se eleva por encima del antiguo edificio, vinculadas en el exterior por una piel de cristal transparente, dando la impresión de que la torre flota sobre la base del viejo edificio. El lugar más espacioso y diáfano del edificio (y en donde se puede apreciar desde el interior la estructura que soporta a la torre), es el vestíbulo, que ocupa toda la planta baja y posee una altura de seis plantas. Se accede a él subiendo por las escaleras mecánica que atraviesan las Ice Falls, estructura construida con bloques de vidrio translúcido.
Al igual que sucede en una plaza bulliciosa de una gran ciudad, este espacio proporciona un acceso a todas las partes del edificio, según el propio Norman Foster, tiene la virtud de que “siempre sabes dónde estás”. En el vestíbulo se encuentra el ascensor principal, la cafetería Hearst, el auditorio y los diferentes pisos principales para reuniones y funciones especiales. Estructuralmente, la torre tiene una forma triangular una solución altamente eficiente que utiliza 20 por ciento menos de acero que una estructura convencional. El nuevo edificio también es distintivo en el plano medioambiental.