El pabellón de Checoslovaquia en la Expo Bruselas 58, recibió la Estrella de Oro, el máximo galardón que se podía obtener en la exposición.
El edificio tenía forma de una L. Con su pureza geométrica, luminosidad y armonía ambiental remitía a la tradición funcionalista de entreguerras. Sus autores optaron por una fachada brillante de cristal ambarino que contrastaba con la superficie metálica del restaurante, que completaba el pabellón.
Una vez terminada la Expo 58, el edificio del restaurante fue trasladado al parque Letná, en Praga 7.